martes, 8 de abril de 2008

yo soy bea

ESPERANDO AL AMOR VERADERO Lunes 7 de abril de 2008
Queridos feonautas:
Hoy ha sido un día profundamente triste, un día que si no hubiese existido, habría hecho un favor a toda la humanidad, o por lo menos a mí. He tenido que despedirme de Nacho, esta misma noche se marcha a Bruselas y ni siquiera me ha dado la oportunidad de darle un abrazo. Ni un abrazo, ni un beso… ni la mano. Entiendo que esté dolido conmigo y que me eche la culpa del fracaso de nuestra relación, porque la tengo, pero no puede tratarme con esa frivolidad, con esa indiferencia. ¿Qué habrían supuesto dos besos? Nada. Le da dos besos a diario a miles de personas con las que se encuentra por la calle, conocidos de la familia, amigos de la infancia, madres de amigos de la infancia... ¿Acaso siente algo por ellos? No. Entonces, ¿qué hay de malo en darme a mí dos besos? Yo creo que quiere castigarme. Y lo va a hacer durante un tiempo porque cree que realmente lo merezco, y probablemente tenga razón. ¿Pero qué se supone que debía hacer?
Me equivoqué, pensé que le quería y me tiré a la piscina. Lo hice todo con tanta rapidez, con tantas ganas de ocupar mi corazón, que no me di cuenta de que en el fondo de la piscina solo había tres o cuatro hojas secas, pero que el agua brillaba por su ausencia. Y así fue como me pegué el segundo gran batacazo de mi vida. Me di cuenta de que aún amaba a mi ex amado ex jefe y que estaba viviendo una mentira con Nacho. No lo hice a propósito, herir sus sentimientos es lo último que habría deseado. Pero las cosas surgieron así, y a pesar de luchar por no volver a sentir nada hacia Álvaro, lo único que he conseguido ha sido romper mi nueva relación y quedarme como estaba al principio: compuesta y sin novio. No digo que me arrepienta de haber dejado a Nacho, pues está claro que no es la primera persona en mi lista, pero me habría gustado que las cosas con el Innombrable hubiesen salido de otra manera. Ya sé que soy una ilusa pero he imaginado tantas veces cómo sería nuestra boda… los invitados… el banquete… ¡mi vestido! De raso blanco, con miles de florecillas estampadas y un gran lazo blanco por detrás. No sé si entendéis a dónde quiero llegar, pero es que con Nacho jamás me he imaginado siquiera el hecho de poder llegar a vivir juntos. Y de verdad, que no lo he hecho a propósito. Es solo que la vida a veces te engaña, pero luego vuelve a colocarte en el sitio en el que debes estar. Y aquí estoy yo ahora, sola en mi habitación, esperando que algún día me llegue el amor verdadero. Hasta mañana feonautas.
Una fea a la espera
Pd. Que por cierto, con tanto hablar sobre mí se me ha olvidado deciros que Echegaray nos ha dado el crédito para crear la fundación Don Francisco Aguilar. Ahora Don Francisco podrá tener lo que se merece. ¡Os dejo que voy a ponerme manos a la obra!

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