jueves, 15 de mayo de 2008

yo soy bea

UNA MUJER DE VERDAD Martes 13 de mayo de 2008
Queridos feonautas:
¿Qué es una mujer de verdad? Hasta hoy había pensado que yo misma podría ser el ejemplo de una, pero el doctor Vivancos me ha abierto los ojos. Cuando me ofrecí para hacer este reportaje, para desenmascarar al sinvergüenza que se hace llamar cirujano plástico y ni siquiera tiene el título, jamás pensé que las cosas fueran a ser tan difíciles. Ni siquiera cuando Diego me puso a Álvaro como perrito guardián obligándole a seguirme allá donde fuera. Según él, es por precaución, pero yo sé que a Diego no le importaría en absoluto que me pasara algo. Cuanto más, mejor. Y ahora estoy aquí, sin saber por qué este insignificante reportaje me ha hecho trizas el corazón. Me siento más fea que nunca, feonautas. Aunque durante todos estos años haya tratado de disimular mis defectos, aunque haya aparentado que no me importaba que mis compañeros de clase me insultaran, ni que la gente se girara por la calle para verme dos veces (ya que a la primera no se lo creían), en el fondo siempre he tenido un gran complejo. Y me resulta injusto que el mundo se reparta de esta manera. Da igual lo buena persona que seas y lo bien que cumplas tu misión en esta vida. Si te toca ser gordo, eres gordo. Si te toca ser bajo, bajo. Y si te toca ser fea, pues te conviertes en mí. Y lo que más me fastidia de todo es que la gente ya ni siquiera se molesta en disimular su repulsa al ver mi lánguida cara. Es cierto que no me gusta la gente falsa, y que prefiero que no me critiquen a mis espaldas, pero podrían ser más diplomáticos a la hora de hacer comentarios sobre mi físico, ¿no creéis? Como piensan que ya lo tengo asumido siguen haciendo bromas y comentarios groseros, como si haber sido fea durante toda mi vida me hubiese hecho inmune a ese tipo de cosas.
El impostor Vivancos me ha estado enseñando un catálogo con todas las narices que podría elegir en caso de operarme (porque me he hecho pasar por una mujer descontenta con su cuerpo, que desea cambiar de nariz para desenmascararle. Y como era de esperar, se lo ha creído a la primera). Lo peor de todo es que en ese cuaderno había unos cien modelos de narices… ¡y todas más bonitas que la mía! Ya lo sé, feonautas, esto no debería haberme afectado tanto, pero supongo que no estaba preparada. He estado tan ocupada tratando de salvar a la revista que no me he dado cuenta de que yo también tengo mi punto débil. Y aunque suene triste decirlo, ése es mi físico, que lo llevo agarrado como un yugo desde que nací. Ahora lo único que deseo es convertirme algún día en una mujer de verdad. Hasta mañana feonautas.
Una fea de verdad

No hay comentarios: