jueves, 15 de mayo de 2008

yo soy bea

FEA Miércoles 14 de mayo de 2008
Queridos feonautas:Ya me he dado cuenta de que no soy ningún paradigma de la feminidad actual, pero resulta que hay gente que todavía disfruta recordándomelo, como si no hubiese tenido tiempo durante estos veintitantos años de darme cuenta yo solita. Al ver mis gruesas gafas, deben de pensar que solo me miro al espejo sin ellas, y por eso, se ven con la obligación moral de recordarme lo fea que soy. Como si mirarme cada mañana no fuera para mí un suplicio, un mal trago que hay que pasar todos los días, y cuánto más rápido mejor. Había aprendido a vivir con mis defectos, pensé que ya me aceptaba tal y como era, pero veo que mi autoestima no era tan firme como yo creía. Siempre he defendido que la belleza está en el interior, pero ¿acaso no es mucho más agradable una joya cuando viene en un envoltorio bonito? Puede que al final una esmeralda sea una esmeralda, con o sin caja de fieltro, pero sus cualidades resaltan, son mucho más vistosas y llamativas cuando vienen bien presentadas. Yo sin embargo parezco una joya de esas de bisutería barata, comprada en algún mercadillo de oportunidades. Una alhaja que se ha ido rebajando más y más con el paso del tiempo y de la que al fin, algún alma caritativa se apiada y compra por mucho menos de su verdadero valor. Sé que mis palabras están siendo muy duras, pero así me siento. Ojalá pudiera deciros que no me importa mi aspecto físico, y que soy feliz con mis gafotas y mis alambres, pero os estaría mintiendo. Los uso para ocultar mi rostro, mis imperfecciones, que como habréis comprobado tengo unas cuantas. Algunos me preguntabais por qué dormía con las gafas puestas, supongo que después del comentario de hoy, sobran las palabras. Puede que yo me afee con accesorios pasados de moda, pero cualquiera cosa es lícita con tal de no enseñar mi antiestético rostro. Si me hubiesen dado un euro por cada vez que me han llamado fea a la cara, ahora mismo sería millonaria. No sé si tanto como Bill Gates, pero os aseguro que me encontraría entre las mujeres más poderosas de España. ¿Cómo no voy a pensar que soy fea si tengo las cejas del grosor de un oleoducto? Si parezco prima hermana de Quasimodo. El creerme fea me importa, y me importa mucho. Todos queremos sentirnos aceptados y yo no voy a ser menos. Hasta mañana feonautas. Una fea depre

No hay comentarios: