domingo, 25 de mayo de 2008

yo soy bea

MONA ME QUEDO Jueves 22 de mayo de 2008
Lo mío no tiene remedio. Como todos sabéis, no destaco por mi belleza, ni mucho menos por mi buen gusto. Sin embargo, pensaba que hoy las cosas cambiarían. Vale que mi estilo no es el más apropiado para ser halagado en una revista de moda, pero pensé que con buenos consejos la cosa podía cambiar. Sin embargo, como siempre últimamente, me equivoqué. Chali prometió hacerme un peinado moderno y elegante para asistir al concurso de belleza, y he de reconocer que la idea me sedujo. Soñaba con ver la cara que pondría el Innombrable al verme con mi nuevo look. Pensaba que se rendiría a mis pies, que en un arrebato de pasión, sin poder apartar sus ojos de mí, me confesaría su amor. Sin embargo el único efecto que he provocado sobre él, no ha sido el de apartar sus ojos, sino el de apartar todo su cuerpo de mí, pero de un enorme salto. Se ha llevado tal susto al verme que podría haber traspasado la frontera de París solo con ese impulso. Sin embargo, lo peor de todo no es eso, sino que ha fingido que mi moño le gustaba, que no iba haciendo el ridículo allá dónde iba. Pero, ¿qué clase de confianza tenemos si no es capaz de decirme que voy hecha un fantoche? Creía que podía confiar en él, que había aprendido a protegerme y que haría cualquier cosa con tal de evitar que el resto del mundo siguiera riéndose de mí. Pensaba que las palabras Featriz, Bea la fea y moscorrofio se habían terminado para siempre, pero me equivoqué. Porque sigo siendo igual de fea y hortera que siempre, y la gente seguirá haciéndome burla allá dónde vaya. A mí me gustaría cambiar, de verdad que sí, pero no es fácil. Nunca he tenido mucho gusto, y me fié de Chali. Ella es estilista de Bulevar y confiaba en que su mano podría arreglar algo mi materia prima. Sin embargo por lo visto no tengo arreglo. Lo mío es un problema de raíz, y no hay forma de solucionarlo. Como se ha dicho siempre en este país: “aunque la mona se vista de seda, mona se queda”. Y yo, gorila, chimpancé o babuina me voy a quedar. Ahora lo único que quiero es terminar de evaluar este concurso y marcharme de vuelta a casa para encerrarme allí bajo llave y no volver a salir a la calle nunca más. Así de mal me siento, feonautas. Desearía no haberme puesto este vestido, ni haberme plantado la ensaimada esta en la cabeza. Ojalá nunca me hubiesen invitado a este concurso, ojalá nunca hubiese aceptado venir. Y encima tener que soportar a la arpía de Estela Molinero. Si, amigos, aunque cueste creerlo, ella es la presidenta del jurado. Pero ahora no es momento para lamentarse, voy a demostrar que puedo hacer bien mi trabajo, y con la cabeza bien alta. Y ni Estela ni nadie me va a achantar. Hasta mañana feonautas. Una fea que mona se queda

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